Mediterranean Sundance (Paco de Lucía, Al di Meola, John McLaughlin)
Durante años se había creído que la enopatía (sobre todo en su versión más grave que es la espongiforme) era una enfermedad incurable, que afectaba solamente a un individuo de cada 10.000 habitantes, sobre todo en los países desarrollados; recientes investigaciones del Instituto Monell de Filadelfia, han demostrado sin lugar a dudas que estos extraños seres, forman una raza nueva, con características morfológicas propias y pautas de comportamiento diferenciadas de otras especies (casi siempre) menos inteligentes.
La raza Enópata, a pesar de estar recién descubierta, ya está en vías de extinción, este mensaje es principalmente una llamada de atención a todos los mortales, para que cuando se tropiecen con uno de estos raros ejemplares (Declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1976), sean extremadamente amables y les den todo lo que necesiten para su normal desarrollo biológico (copas, decantadores, hielo, vino, sacacorchos, embudos, etc. etc.), como a todas las demás especies protegidas.
El enópata es un animal de gran rusticidad que es capaz de no sólo sobrevivir en condiciones paupérrimas, sino de prosperar en un ecosistema verdaderamente extremo (se podrían considerar extremófilos, si no fuera por su gran dependencia del vino de buena calidad), solo administrándole Vino, su “alimento favorito” cada ocho horas, algunos hígados de bípedos volátiles, algo de marisco y unas cuantas copas de extrañas formas, pueden llegar a vivir durante más de cien cosechas.
Suelen ocupar zonas geográficas con pocas precipitaciones (ya que sus individuos suelen ser hidrófobos) y aprecian las zonas templadas, sobre todo en verano, puesto que su piel, debido al alto contenido en polifenoles, es muy sensible a las altas temperaturas, ya que de calentarse en exceso, despedirían un hedor a hollejo caliente y a pasas insoportable para sus congéneres menos desarrollados olfativamente.
Como decía, son seres extremófilos pero no en sus condiciones de vida, sino en su comportamiento, el hábitat de los enópatas siempre está situado entre las latitudes 30º y 50º de ambos hemisferios, no proliferan en los trópicos e incluso los pocos ejemplares que viven allí, son tristes y pronto dejan de aparearse, sus madrigueras suelen estar repletas de botellas (llenas o vacías), corchos, copas y unas extrañas neveras de color oscuro donde guardan su alimento.
Es raro verlos en islas de pequeño tamaño, ya que su condición de hidrófobos les imposibilita físicamente el estar rodeados de agua por todas partes. Solo existe un caso en el mundo (Miguel Ángel Prieto) que confirma esta regla.
Su leche tiene un alto contenido en polifenoles, antioxidantes, grasa y proteínas, por lo que constituye un alimento indispensable para los bípedos (especialmente los menstruadores); esta a veces se agria y se convierte en mala leche, sobre todo en épocas de represión, deshidratación o escasez de vino.
No suelen procrear en cautividad (a pesar del descomunal tamaño de su aparato reproductor), ni responden satisfactoriamente al castigo físico (salvo que les guste), eso lo dejan para los albatros y otras especies de pequeño peso cerebral. La fidelidad en el mundo de los enópatas, simplemente no existe, sería el equivalente a beber todos los días el mismo vino.
Es una raza cimarrona, con tendencia al asilvestramiento y, por tanto, no responde bien a la estabulación, ya que sus uñas, sin una manicura cuidadosa, irían degenerando y creciendo hasta clavarse en su hígado, dotado de una gran estructura radicular y enorme tamaño (suele llegar hasta los tobillos); este órgano, es la parte central de todo ente enópata.
Suelen ser individuos solitarios, aunque se les vea habitualmente en compañía de otros seres, no rechazan una buena juerga con amigos de perfil psicopatológico similar; a pesar de ello, no responden bien a la domesticación debido a su carácter no gregario ni grupal.
Habituados durante milenios al onanismo, son seres autosuficientes, montaraces, que no obedecen ni a las amenazas ni al castigo físico y, si se les priva de su alimento básico, se convierten en individuos peligrosos que suelen responder con extremada violencia ante cualquier estímulo adverso. Crean una especie de campo magnético a su alrededor que repele o atrae a seres de todos los sexos, no dejando indiferente al prójimo casi nunca.
Suelen tener los ojos vidriosos, glaucos (los que se alimentan de champagne) y pestañean poco. A menudo crean relaciones de Amor-Odio con los terrícolas y las mantienen durante muchos años. Aunque si dichos enemigos supieran la verdadera opinión que los enópatas tienen de ellos, los odiarían todavía más.
Dedican todos sus recursos físicos y económicos a la consecución de alimento de buena calidad, su Dios es la emoción, el sentimiento, la estética, la magia, ese pellizco que tienen algunos vinos del mundo, consagran su vida a la persecución de ellos.
Suelen ser heterosexuales, pero hay un reducido grupo de individuos homosexuales, en este caso forman un subgrupo morfológico ligeramente diferente, y mudan su nombre por el de alópatas. Estos seres están mejor dotados para identificar las gamas aromáticas florales, frutales y vegetales, mostrando carencias graves en otras familias como la empireumática y la química. Son de orejas más finas, y de menor tonelaje físico, su porte es más elegante y grácil, (Felix Pugnans) aunque carecen de la rotundidad y empatía del enópata común. Por tanto son complementarios y necesarios en las sesiones de alimentación en grupo, llamadas comúnmente Catas, puesto que interactúan (sin mariconadas) y se enriquecen mutuamente.
Por extraño que parezca no se han identificado enópatas pelirrojos ni dedicados a la enología, aunque de momento los científicos no descartan su existencia.
24 respuestas hasta ahora ↓
1 Fernando Angulo // Nov 23, 2009 a las 14:51
Juan, la verdad es que es muy difícil encontrar enópatas bodegueros o enópatas enólogos. Al principio cuando me lo comentabas, decía yo: “este Juan es un exagerado”. No podías tener más razón, la gran mayoría de bodegueros y enólogos no gastan un duro en vino, no tienen pasión ni interés en comprender mejor este mundo, además tienen la torpeza de probar poquísimos vinos o practicamente ningún vino que no sean el suyo.
Por cierto, yo tampoco conozco ningún pelirrojo aficionado al vino, es extraño, ¿alguna explicación empírica?
2 Eric V // Nov 23, 2009 a las 20:50
Yo conozco uno.
Bueno, pelirrojo realmente no es. Es rubio.
Pero si le dan un mal vino, intenta derramárselo al impenitente sumiller que tan mal le ha recomendado, y si este no se deja ( lo que sucede con frecuencia), se lo autoderrama por la cabeza en señal de protesta ( gesto propio y característico del enobonzo) adquiriendo su pelo ese color rojizo que lo haría pasar por pelirrijo.
3 Fernando Angulo // Nov 24, 2009 a las 11:10
Curiosa manera de protestar, Eric. ¿Hace lo mismo con el cocido si los garbanzos han llegado demasiado duros?
4 txangu // Nov 24, 2009 a las 11:37
Enócratas, que sois unos enócratas…
5 DOMINIC // Nov 24, 2009 a las 18:53
Pues yo debo ser la excepción que confirma la regla:
mujer, fidelidad absoluta, procreadora vulgar, bodeguera y bebo todo lo que me echan al lado y hasta ahora he gastado muchísimo más en vino (De otras bodegas)que no en trapos…
lo dicho, cualquier regla se prueba por sus excepciones.Besicus
6 Fernando Angulo // Nov 24, 2009 a las 18:59
Dominic, sin duda tú eres una bodeguera atípica, será por eso que haces vinos tan puros, tan geniales.
7 Mariano // Nov 25, 2009 a las 9:16
… sus fosas nasales suelen estar especialmente desarrolladas y sus reacciones ante aromas, a menudo imperceptibles para otros, son difíciles de preveer; si bien es habitual que reaccionen con violencia extrema e incontrolada tras la exposición al olor de los ambientadores de hogar y, especialmente, de coche…
8 Espeto // Nov 25, 2009 a las 9:55
Lo que no sé cómo solucionar es el tema de la distribución geográfica del enópata. Como me toque irme a vivir por debajo de los 10ºN voy a ser el primer enópata ecuatorial, un pionero.
Yo conozco a un pelirrojo y es absolutamente cierto lo que dice Juan: es un bárbaro amante de la cerveza.
¿Alguien tiene una ficha de cata de un Pignan del 2000? Me ha parecido un vino tremendo, pero complejo. No estoy seguro de haberlo entendido del todo.
Recomendación del día (2×1):
- Virginie de Valandraud 2002 , un Saint Emilion capaz de convencer a los más excépticos con Burdeos.
- RH Coutier Brut Cuvée Henri III 2000, un champagne que tiene todo lo que se le puede pedir a un gran vino.
9 Fernando Angulo // Nov 25, 2009 a las 10:07
Espeto, el año pasado puse al Rayas Pignan 2001 como uno de los vinos del año, esto fue lo que escribí de él:
(…) “Fue de esos momentos en el que se creó una especie de burbuja alrededor del vino de la que nadie queríamos escapar. La inspiración, la ingenuidad y la incertidumbre”.
Yo el miércoles pasado me abrí un Domaine de Tours Reserve 2000 elaborado también por Rayas y siempre tienen esa punta dulzona de inquietud, esas rarezas que los hacen tan peculiares y distintos.
Mariano, también somos muy sensibles a las damas que no se saben perfumar, al cancerígeno y nauseabundo humo del tabaco, a las carnes a la piedra en restaurantes o al hedor insoportable de la cerveza caliente empapada en orín mañanero, por ponerte algunos ejemplos.
10 Fernando Angulo // Nov 25, 2009 a las 14:27
Por cierto, huid de la añada 2002 en los vinos de Rayas y en todo Chateauneuf du Pape, es uno de los peores años de la historia en la región.
11 angel // Nov 26, 2009 a las 0:35
espeto,
no tengo nota de cata, pero sí un recuerdo de que estaba tremendo (es lo que nos pasa a los “enopatillas”)
Con lo del Coutier no puedo estar más de acuerdo, se ha convertido en uno de mis champagnes de referencia.
12 JCM // Nov 26, 2009 a las 10:22
Y qué tal la 2003? El otro día me tome un Rayas de esa añada y me pareció que estaba cojonudísimo.
13 Fernando Angulo // Nov 26, 2009 a las 11:16
El restaurante Celler de Can Roca ha recibido la tercera estrella Michelín, mi más sincera enhorabuena para toda la familia. Esta mañana me he encontrado feliz y a la vez emocionado cuando he conocido la noticia, el que ya haya estado en el Celler, comprenderá lo que digo. La de los Roca es una familia que te hace ser participe de su felicidad, de su proyecto y de su pasión por el vino y la gastronomía. Talento, clase, humildad, honestidad, esfuerzo, trabajo, respeto, innovación, sencillez, genio, maestría.
Ya se lo dije a Pitu Roca hace unos meses: “La Famiglia estrenará vuestra tercera estrella en navidad”.
14 Fernando Angulo // Nov 26, 2009 a las 11:19
Hombre Ángel, un Sotto Capo como tú no puede considerarse un simple enopatilla, yo diría Enópata (con mayúsculas).
Coutier es tremendo, ese Henri III es de los Champagnes que más me han impresionado en los últimos tiempos, tiene la elegancia y la redondez de los Champagnes grandes.
15 Fernando Angulo // Nov 26, 2009 a las 11:45
JCM, la añada 2003 fue muy buena para la bodega, de los últimos 25 años apunta (mi orden): 1990, 1998, 1995, 2001, 1999, 2005, 2000, 2003.
Por cierto, un pajarito me ha dicho que lo bebiste en Diverxo. Mi más sincera enhorabuena para David Muñoz y todo su equipo por la estrella recibida, pocas como la suya en toda la historia fueron tan merecidas.
Ángel, ¿para cuando una comida de la famiglia en Diverxo?
16 Fernando Angulo // Nov 26, 2009 a las 12:08
Aquí tenéis una estupenda entrevista de nuestro buen amigo Matoses a los tres hermanos Roca http://www.elconfidencial.com/cuaderno-matoses/entrevista-joan-josep-jordi-roca-20091125.html.
17 JCM // Nov 26, 2009 a las 12:43
A ésa sí que me apunto, que me queda aquí cerquita
…aunque, aviso a navegantes, sin ser profeta, veo mucho sufrimiento enópata con todo lo que concierne al vino…y no por la carta, que me pareció que estaba bastante bien, aunque algo subida de precio según qué vinos.
18 Fernando Angulo // Nov 26, 2009 a las 12:53
JCM, trataremos que nos dejen ir cargados, el Sotto Capo Ángel se ocupa de ello…
19 garagar // Nov 26, 2009 a las 13:04
Lo de Diverxo estaría muy bien. Tuve la suerte de cenar el pasado agosto y ha sido hasta ahora ha sido la mejor experiencia gastronómica del año.
Me gustó especialmente el trato abierto de todo el personal con mención especial para la jefa de sala, que tuvo el detalle de ofrecernos un menú más largo del habitual cuando comenté que vivíamos en Jerez.
Fernando, aprovecho para preguntarte sobre el Bollinger La Grande Anneé 1999. Me lo han regalado recientemente e imagino que será un buen champagne, pero me gustaría saber tu opinión y la de los famigliares y blogueros.
20 Espeto // Nov 26, 2009 a las 13:11
Ese Bollinger Grande Année 1999 lo bebí yo hace unos meses en Skina y es uno de los vinos del año. Una maravilla.
Me apunto a lo de DiverXo.
21 Fernando Angulo // Nov 26, 2009 a las 13:37
Garagar, haz caso al Sr. Espeto que de esto sabe mucho.
Por cierto, que buenos regalos te hacen…
22 garagar // Nov 26, 2009 a las 14:00
Gracias por los comentarios. El regalo fue un detalle (o detallazo) de mis padres por hacerles unas gestiones de tipo legal en Jerez.
Eso sí, a cambio he convertido a mi padre en un fanático de la manzanilla de Equipo Navazos…
23 JCM // Nov 26, 2009 a las 19:34
Garagar, ese Bollinger es uno de los champagnes más imponentes que he tenido la suerte de probar. qué envidia.
24 DESCRIPCIÓN MORFOLÓGICA Y PSICOLÓGICA DE LA RAZA ENÓPATA (y II) (por Juan Ferrer) // Dic 18, 2009 a las 3:55
[...] los que no lo hayan hecho, es recomendable leer la Primera parte de la Definición Enópata antes de ver este [...]
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