“Un hombre que no pasa tiempo con su famiglia, no puede ser un hombre”. El jueves día 15 de octubre de 2009, nos juntamos 6 famigliares rondeños para ver El Padrino y pasar una jornada emotiva en lo que probablemente sea el cine más oneroso del mundo, aunque también el más original y complaciente. Jornadas en las que uno de nuestros hombres cocinará para la famiglia y más adelante veremos una película y su posterior debate acerca de la misma. Todo, por supuesto, acompañado de nuestro alimento, divertimento y vida compartida: el Vino.
En esta ocasión nuestro recién ascendido a Caporegime, Vicente Vives, quiso celebrarlo con la preparación de una cena. Comenzamos con un aperitivo en el jardín alsaciano con una Manzanilla Pasada (la 1/15), una joya sacada directamente de la última bota que quedó viva tras el embotellado de La Bota de Manzanilla Pasada nº 10 y que tuvo el detalle de regalarme Eduardo Ojeda. Con algunos años más de crianza que la número 10, sigue una eterna e inmortal evolución, un vino que te deja marcado y que llena un pequeño rincón del alma. El maridaje es fácil en estos casos: jamón ibérico cortado en lonchas muy finas por Leocadio Corbacho.
Continuamos con una sopa de melón con crujiente de ibérico a la que acompañó con suficiencia y consistencia una mágnum de Lilbert & Fils Blans de blancs de la zona de Cramant. Un Champagne poderoso, de una fuerza innata y una acidez que denota una gran capacidad de envejecimiento.
Continuamos con un pintxo de ahumados acompañado de La Bota de Amontillado nº 9, otro paseo a Sanlúcar con conjunciones puramente salinas.
Para la crema de foie con mermelada de vino tinto y cebollas confitadas, hicimos un primer ataque a otra Mágnum, en este caso, una Riesling procedente de la zona del Palatinado del que según la prestigiosa guía de vinos alemanes GaultMillau, es el mejor productor del Pfalz: Ökonomierart Rebholz Im Sonnenschein Spátlese Trocken 2002.
En mi opinión, el mejor plato de la noche llegó con la dorada con boletus sobre pan tumaca con mayonesa gratinada, también acompañada por el vino de Rebholz con grandeza y armonía.
Una pequeña pausa con el Viña Tondonia Rosado Gran Reserva 1998, un vino que esconde una complejidad clásica y que resulta fresco, agradable y con ciertas notas oxidativas en boca nada fáciles de asimilar y comprender. Unos recuerdos de Rioja clásico en contraste con una nariz de caramelo tostado muy golosa y llamativa.
El canelón de carrillada con parmesano lo terminamos con La Fleur de Bouard 1998 del Lalande de Pomerol, un vino de equilibrio entre el clasicismo más rustico y la modernidad mejor entendida. Gran conciliación de las clásicas uvas bordelesas comandadas por la Merlot con la clásica tinta china y frutas negras dulces.
Como postre, cremoso de vainilla con caramelo Maple con el majestuoso Bablut SGN 1997, que se presentaba con Tres estrellas ***/3 y Coup de Coeur en la Guía Hachette 2000 y mejor vino del año 1997 en Francia según la ‘Revue des Vins de France’. El Maestro Enópata nos lo define como “un vino de meditación, no es necesario asociarlo a comida, puede ser el compañero ideal de un buen libro, un buen disco de jazz o una buena pieza musical. Vino que hay que degustar al menos una vez en la vida”. Un líquido dorado capaz de poner en funcionamiento hasta el último cobijo de nuestros sentidos.
Luego, proyección en Alta definición de ‘El Padrino’ con los últimos resquicios de los vinos previamente catados. Cada vez que la veo, descubro nuevos detalles, como esa botella de Chianti (probablemente de baja calidad) que aparece junto a la pistola en la casa de Luca Brassi justo antes de prepararse para ir a la reunión con Sollozo. The Godfather está lleno de guiños hacia el vino y la gastronomía, clásica es la escena de Peter Clemenza cocinando, enseñándole a Michele los secretos para la salsa de las albóndigas. Y esa charla en el jardín en la que el Padrino le comenta a su hijo con una copa de vino en la mano (posiblemente un Oporto), “bueno, bebo más”, y Michele le responde, “te sienta bien, papá”.
Una velada que tendrá su continuación el próximo jueves día 19 de noviembre con la proyección de ‘El Padrino II’.
24 respuestas hasta ahora ↓
1 Alvaro // Nov 16, 2009 a las 11:11
Hola Fernando,
te he mandado un mail a traves de la enopateca,para hacerte una consulta sobre los quesos.
Un saludo
2 Fernando Angulo // Nov 16, 2009 a las 11:29
Estimado Álvaro, estoy consultándolo, en cuanto sepa algo, te escribo a tu correo personal.
Muchas gracias.
3 Encarni // Nov 16, 2009 a las 12:41
Que velada más buena Fernando.
Saluditos.
4 Juan Ferrer ENÓPATA // Nov 16, 2009 a las 14:22
Nosotros hicimos ese festival hace unos años, vimos las tres partes del Padrino seguidas, y solo bebimos vinos sicilianos.
El tema fue duro incluso para los enópatas más aguerridos, pero tremendamente divertido.
El Padrino es una película mágica, en la que siempre descubres cosas nuevas.
!Felicidades por la iniciativa!
5 txangu // Nov 16, 2009 a las 14:46
Acabo de darme cuenta de que llevo unos años sin ver El Padrino. Eso habrá que remediarlo. La semana pasada yo tuve el Tondonia Rosado 1997 y, efectivamente, no es fácil de asimilar ni de entender. Perseveraremos.
El sábado tocó salir a cenar y el vino que elegí fue Saint Emilion, Château La fleur Chauvin, 2005, estupendo conn los platos de caza que tomamos aunque le faltaba un algo de longitud al final. Antes d cenar, como de costumbre, paramos en la oenotk, donde empezamos con un blanco del Loira 100% Chenin blanc (Francois Cazin Cour Cheverny le Petit Chambord Cuvée Renaissance 2007) y luego un australiano interesante: D’Arrys Original 2005 (Shiraz & Garnacha).
6 giuseppe // Nov 16, 2009 a las 17:53
Observo sobrante considerable en la botella de Viña Tondonia… ¿Será el Rioja?
Especialmente interesantes la dorada con boletus y el canelón de carrilada.
Este fin de semana he compartido vino con mis suegros, y triunfé: mi suegra quedó maravillada con el Dönnhoff de 2003, y mi suegro satisfechísimo con el Clos Saint-Jean 1er Cru 2007. Antes leí en alto los detalles del Don para que saboreasen a priori lo que caería en el gaznate más tarde. ¡Todo un acierto! Me han dicho que puedo volver a casarme con su hija cuando quiera…
7 Fernando Angulo // Nov 16, 2009 a las 18:46
Giuseppe, a cuanta responsabilidad me sometes, ¡leerme delante de tus suegros! Me alegro de que quedaran encantados.
De algunos de los vinos citados en la velada de El Padrino, solo tomamos algunas pinceladas, como del La Fleur de Bouard del 98, de La Bota de Amantillado o del propio rosado de Tondonia. A mí es un vino que me gusta mucho, refleja a la perfección los Riojas clásicos como nunca debieron perderse; una región que me da la impresión que desconocemos profundamente, bien por presunción de muchos, bien por desconocimiento de otros tantos, o bien porque sencillamente lo que nos llega a la mayoría de las ciudades como “vino de Rioja”, poco tiene que ver con lo que es la región en realidad (o al menos lo que son unos pocos de bodegueros). Tendréis noticias pronto de este rosado aunque ojo, como bien dice Txangu, es un vino tremendamente complicado de asimilar con sus notas ajerezadas incluidas.
Y hablando de Rioja, el Contador 2007 del amigo Benjamín Romeo es uno de los mejores vinos que he bebido en este 2009.
8 garagar // Nov 17, 2009 a las 12:34
Buenos días a todos. Este es mi primer (y espero que no último) comentario en el blog.
Tan sólo quiero agradecer a Fernando mi inclusión en la famiglia a raíz de mi visita a su tienda hace un par de meses. Gracias a su asesoramiento estoy descubriendo regiones vinícolas que me permiten probar vinos con matices que hasta ahora desconocía.
Sin ir más lejos destacaría los riesling de la selección del mes (me queda por probar el Dönnhoff Felsenberg Riesling Spatles) y los que compré en mi visita (St Urbans-Hof y el Domaine Bind Humbrecht alsaciano).
Respecto al Viña Tondonia, coincido en que no es un rosado cualquiera y por eso sorprende por esos toques inesperados a ¿oloroso?, pero una el día que abrimos la botella se acabó rápido.
Saludos a todos y espero seguir aprendiendo de vuestros comentarios.
9 Fran // Nov 17, 2009 a las 13:32
Puedo hacerme una idea del tremendo disfrute que pudo suponer la reunión, alrededor de tan excelente película y degustando lo que, después de leer tus palabras, Fernando, entiendo que eran magníficos vinos. De todos los que degustasteis, sólo he tenido la suerte de tomar el Viña Tondonia Rosado, tanto las añadas 1998 (que tuve el placer de catar junto a Mª Jesús López de Heredia) como la 1997. De la de 1997 abrí no hace mucho una botella para tomarla junto a unos grandes amigos míos, bodegueros de la Axarquía, “no muy amantes de los rosados, en general”, que quedaron, como yo, maravillados antes la personalidad arrebatadora de este vino. Por supuesto, es un vino complejo, diferente, quizás inclasificable, inesperado, pero lleno de complejidad y matices, que no deja indiferente y que se recuerda siempre.
Como ha dicho Txangu, nos has dado una excusa, Fernando, para volver a ver El Padrino. Me lo apunto como “obligación” para los próximos días, porque hay películas que no hay que dejar de ver para seguir descubriendo tantos y tantos detalles y para seguir disfrutando siempre de ellas. Para este fin de semana ya tengo pendiente alguna de Billy Wilder, también por “culpa” tuya, Fernando…
Saludos a todos en ésta, mi primera intervención en este blog.
10 txangu // Nov 17, 2009 a las 15:47
Lo curioso es que esas notas ajarezadas van atenuándose, el vino va cambiando… Definamos vino para cada parte del padrino, flashback incluidos, o mejor, para cada época… cuando se retoma la historia, se retoma el vino…
11 Fernando Angulo // Nov 17, 2009 a las 20:51
Garagar, bienvenido a tu casa. Las gracias solo puedo dártelas yo a ti por ponérmelo tan fácil, creo que jamás había entrado nadie en la Enopateca que de primeras tuviera una actitud como la tuya, casi no podía hablar porque todo lo que me decías era lo que yo estaba pensando.
Tienes razón con el Tondonia, esos toques rancios y confusos en boca te hacen rememorar a los olorosos viejos y te transmiten vida, algo tan difícil en este mundo del vino lleno de levaduras artificiales y vinos sin personalidad.
Fran, tú también eres bienvenido a tu casa. De esa añada 1997 de Tondonia tendréis noticias muy pronto.
Y ya que hablas de Billy Wilder, aprovecho para recomendar ‘Bola de fuego’, una de las películas más hilarantes que un servidor haya visto jamás. Dirigida por Howard Hawks con el guión del propio Wilder.
http://www.youtube.com/watch?v=qEdh2MmIIVs (Stanwyck…)
Aprovecho para adelantar que después de la cena de navidad de la famiglia del Celler de Can Roca el día 19 de diciembre, estamos organizando la comida de navidad de la famiglia en el restaurante Skina de Marbella para el 26 de diciembre.
12 emiliano // Nov 18, 2009 a las 17:21
Me encanta cuando están padre e hijo en el jardín hablando del hijo de Michael y el orgulloso abuelo dice con una sonrisa que le ilumina la cara:”¡ya sabe leer tebeos!, para acto seguido pasar a los negocios e indicarle que el traidor será quien le proponga la reunión con Barsini. “Ahora me gusta más el vino que antés”, dice. A mí también me gusta más el vino desde que vi “El Padrino”.
Aunque, ¿Don Vito bebiendo oporto? No lo creo.
13 Fernando Angulo // Nov 18, 2009 a las 17:36
Emiliano, pensándolo bien, quizás sea un Marsala.
14 txangu // Nov 18, 2009 a las 19:24
Un vino que beben en El Padrino es Ruffino (está en el guión por su nombre).
15 david // Nov 18, 2009 a las 23:13
Hola a todos,
Me gustaría haceros una consulta. Estoy pensando en comprar alguna “referencia” sobre vinos ¿qué os parecen los libros de Jancis Robinson “The Oxford Companion to Wine” o el de J. Robinson con H. Johnson “The World Atlas of Wine”? ¿Con cuál de los dos os quedaríais?
Muchas gracias por vuestra ayuda. Seguid así con el blog, se aprende mucho (no sólo de vinos).
16 Fernando Angulo // Nov 19, 2009 a las 10:51
David, muchas gracias por intervenir. Sin duda me quedaría con el ‘Atlas mundial del vino’ de Jancis Robinson y Hugh Johnson. Libro que hay que tratar de leer siempre con una copa de vino al lado, tratando de buscar exactamente de donde procede y empapándose de los suelos donde se cultivó la uva, la manera de vinificar, la historia de la región, etcétera.
17 Fernando Angulo // Nov 19, 2009 a las 10:51
Txangu, es curioso, Ruffino también era el vino favorito de Tony Soprano.
18 Ainur // Nov 19, 2009 a las 16:36
David, el World Atlas of Wine es una muy buena opcion. Libro muy completo, muy bien editado y con muchisima informacion.
Leyendolo he aprendido algo nuevo, para empezar a aprender es inutil comprar una guia de vinos, y mas inutil una con puntuaciones. Descubriendo de donde vienen, empiezas a entender algo mas del origen de los vinos, asi como la historia de cada zona y las bodegas que en ellas se ubican siendo un libro atemporal.
Si el ingles no es un problema, en Amazon lo tienes a muy buen precio.
19 txangu // Nov 19, 2009 a las 17:08
Pues por lo que he visto en el guión (parte I) es el único que aparece con su nombre. Pero claro, Ruffino hace muchos vinos.
20 David // Nov 19, 2009 a las 18:37
Fernando y Ainur, muchas gracias por vuestra recomendación. Alguna guía ha caído en mis manos y básicamente son como un listín telefónico (con algún prefijo que te dice de la “importancia” del vino, pero poco más).
un saludo,
david
21 Espeto // Nov 20, 2009 a las 8:54
David, ese libro (absolutamente recomendable)lo puedes comprar en español en http://www.derecoquinaria.com. Una estupenda librería especializada en temas gastronómicos.
Ayer el Don honró con su presencia mi humilde morada y no nos quedó más remedio que abrir un Paul Bara Comtesse Marie de France 1998. Qué pedazo de champagne. Le dejo a él que os lo describa, pero vaya cosa más rica. Y antes de que os lanceis a por él como buitres, aprovecho para recordarle que prometió reservarme un par de botellas…
22 Fernando Angulo // Nov 20, 2009 a las 10:45
Sotto Capo Espeto, muchas gracias por la invitación, la carretera de San Pedro es mucho más hermosa tras una botella del 98 de Paul Bara y mucho más divertida tras una surrealista jornada con el Sr. Marcos Granda de Skina, en la que dejamos prácticamente lista su nueva carta de vinos.
Ese Paul Bara Comtesse Marie de France 1998 demostró grandeza, personalidad, dulzura, delicadeza, armonía. Un Champagne de entrada muy frutal que en un principio no sacaba sus intimidades de experiencia, poseía la riqueza de frutas tropicales, de piel de mandarina clementina, de caqui, de níspero y melocotón, de envoltura de azahar sevillano y jazmín blanco. Ese ligero punto oxidativo que contenía, dejaba paso a una lazada de humo, de rastrojos quemando y ascuas de sarmientos de viña. Su armónica boca concentraba acidez y magia a partes iguales, cada pequeña burbuja estaba así porque había nacido para estar en una eufonía perfecta, un Champagne que rodaba directo hasta un pequeño hueco de la mente y ahí se detenía para viajar por todo el colectivo. Emoción y, sobre todo, elegancia y seducción.
23 Fernando Angulo // Nov 20, 2009 a las 18:30
David, huye de las guías, muchas son impostoras, liosas y, sobre todo, extremadamente aburridas. Intenta hacerte con el libro de Parker ‘Los mejores viñedos del mundo’ y aprenderás a comprender mejor esta vida.
24 angel // Nov 21, 2009 a las 19:39
Ayer probé dos albariños francamente interesantes.
- Maestro Mateo 2007 ; aromas florales y frutales (manzana) con toques cítricos; en boca es muy fresco con bueba acidez, carnoso y bastante largo.
- Fefiñañes 1583 del 2006. Me ha parecido excelente, fruta madura confitada, algo de especias, con un cuerpo notable.
Dos vinos que, sin ser nada caros, demuestran lo bien que se puede hacer con una uva como la albariño.
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