Prólogo y Vinos (por Fernando Angulo)
Últimamente me siento como el Pezzonovante Florentino en plena pretemporada con la ebullición de las contrataciones. Tengo que anunciar que hemos llegado a un principio de acuerdo (a falta de los últimos flecos llamados Riesling) para el fichaje del gran Emiliano, famigliar que nos regala sabiduría en cada uno de sus escritos acerca del mundo del séptimo arte. En su sección recién estrenada, nos hablará de películas míticas, de actores y actrices, de directores y guionistas que han engrandecido este arte, de escenas inolvidables y, en definitiva, de la pasión que compartimos de la que sigo aprendiendo cada día gracias a grandes maestros como él.
Para mí, John Ford es el paso hacia la emotividad de la sencillez, hacia esas historias rutinarias y sensibles contadas con la simplicidad del genio y el talento desorbitado. Cuando pienso en él, siempre se me viene a la cabeza la misma frase, la misma anécdota, la misma similitud: “Para usted, ¿quienes son los tres mejores directores de la historia del cine, Sr. Wells?”, “El primero John Ford, el segundo John Ford y el tercero John Ford”, respondía con rotundidad Orson Wells, cuyas cenizas descansan eternamente en la ‘Ciudad Soñada’. Cuando me realizan la misma pregunta pero relacionada con los países productores de vino a nivel mundial, no tengo ninguna duda de cual es mi sentencia: “El primero Francia, el segundo Francia y el tercero Francia.
John Ford (según Emiliano)
Soundtrack of “Fort Apache” by Richard Hageman
El cine y el vino se parecen al menos en una cosa y es que, como todo aquello que es capaz de emocionarnos, resultan muy difíciles de explicar. Yo, desde luego, no sabría hacerlo, así que ni siquiera voy a intentar explicar el cine de John Ford. Simplemente, me voy a limitar a pediros que os detengáis en una escena muy breve de “Centauros del desierto”, en un momento casi imperceptible que muestra a una mujer acariciando dulcemente la guerrera del hermano de su marido, quien acaba de regresar a casa después de una terrible guerra en la que su bando ha sido derrotado. Esa escena, en mi opinión, sugiere más cosas y encierra más ternura que toda la filmografía junta de la mayoría de los directores de cine.
Sobre “Centauros del desierto” diré luego alguna cosa más, pero como en este rincón de cine que hoy tengo el placer de compartir con vosotros es condición que nos pronunciemos sobre nuestras películas favoritas, quiero empezar diciendo que dentro de ese magnífico tesoro que representa para mí el cine de Ford, ésta es la primera de la lista. Muchos críticos y especialistas de cine consideran este film como el mejor de toda la historia del western y la obra maestra de Ford. Coincido con ellos, naturalmente, pero yo quiero ir un poco más allá y situarla entre las cinco mejores películas de la historia del cine. O entre las tres. O la primera, según el día.
Un último comentario antes de comenzar el viaje: he escogido cinco películas y las he ordenado influido por mis recuerdos actuales, de modo que es muy posible que si viera hoy de nuevo alguna película de Ford, eso me llevara a variar mi selección y pudiera, por tanto, escoger cualquier otra. Y es que este genio del cine no hizo ni una sola película mala, ni siquiera regular o, si la hizo, yo no la conozco. Con esto quiero decir que me parecerá razonable cualquier cambio que queráis introducir en la lista y que, además, seguramente, estaré de acuerdo con él. Ahora ya sí que empezamos.
1ª. Centauros del desierto (The Searchers, 1956)
La película nos cuenta el itinerario de un hombre violento, racista y vengativo que busca a su sobrina, la cual fue raptada por los indios la noche en la que asesinaron al resto de su familia. Es un hombre que guarda tanto odio en su interior que es capaz de disparar a los ojos de un indio muerto ya que, según sus creencias, un indio sin ojos no sabrá encontrar el paraíso de los comanches. En el transcurso de ese itinerario, acompañado por la preciosa música de Max Steiner, Ethan Edwards (John Wayne) llega a odiar a su sobrina (su sobrina o ¿su hija?) Debbie (Natalie Wood) e incluso intenta matarla, incapaz de soportar la idea de que se haya convertido en una de las esposas del jefe indio Cicatriz, pero al final se imponen sus recuerdos infantiles de la niña y el afecto que le queda por ella y en una de las secuencias más emotivas que jamás han sido filmadas la coge en brazos y le dice: “Let’s go home, Debbie”, “vámonos a casa, Debbie”. La película es amarga, dura, antirracista (algo que se repetirá en muchas de las películas de Ford), bellísima. Ya impresiona su inicio, con esa puerta que se abre para recibir al tío Ethan en su regreso al hogar, contrastando con ese final perfecto en el que, en una de las escenas más famosas de la historia, Ethan se aleja sin llegar a entrar en la casa a la que ha conducido a Debbie. En medio, alguna secuencia memorable como la del ataque inicial de los indios, en la que sin mostrar ninguna imagen violenta, se crea una atmósfera angustiosa (de hecho en este ataque sanguinario no se muestra a ningún indio hasta el plano final).
Chateau Pavie 1999 (AOC Saint Emilion, Burdeos)
2ª. La diligencia” (Stagecoach, 1939)
“La diligencia” es, en mi opinión, el segundo mejor western de la historia y, desde luego, la mejor película rodada en 1939, lo cual es mucho decir ya que ese mismo año se filmaron joyas como “Adiós, Mr Chips”, “Caballero sin espada”, “Ninotchka”, “El mago de Oz”, “Lo que el viento se llevó”, “Los violentos años veinte” o “Una tarde en el circo”. De “La diligencia” se cuenta que fue vista por Orson Wells (como vemos, es imposible hablar de Ford sin citar a Wells) todos los días durante dos meses, y ello por dos razones: porque le entusiasmaba y para aprender el oficio. Y debe ser cierta la historia porque muchos de los encuadres de “La diligencia”, las sombras, la profundidad de campo y la utilización del espacio se pueden encontrar en “Ciudadano Kane”, aunque lo que para Wells es, en la mayoría de los casos, un mero recurso estilístico, para Ford responde a la necesidad que tiene de mostrarnos no sólo lo que ocurre en primer término, sino también los acontecimientos que se están desarrollando al fondo de la imagen.
Como todo el cine de Ford “La diligencia” es una película muy compleja: los héroes son forajidos, prostitutas, jugadores o alcohólicos (fantástico el personaje del doctor interpretado por Thomas Mitchel, al que recordaréis también en el papel del padre de Escarlata O’Hara en “Lo que que el viento se llevó”). Todas las claves del cine de Ford están en ella: un país en desarrollo, el mito de la frontera, los apaches, la Caballería, las clases sociales, Monumental Valley (es la primera película rodada allí y, desde entonces, se ha considerado como un personaje más de las películas de Ford), la ambigüedad moral y la presencia majestuosa de John Wayne. Pero como nos gusta detenernos en momentos concretos, vamos a escoger la aparición de Ringo (Wayne), parando la diligencia mientras hace girar su rifle en un gesto que se ha imitado en decenas de películas; el cariño con el que el doctor acaricia las botellas que lleva en su maletín el vendedor de whisky; un cruce de miradas entre Wayne y Claire Trevor y la ternura con la que él reacciona cuando comprende la verdad sobre el pasado de ella; y, sobre todos, el ataque de los apaches, con una memorable escena en la que uno de los indios se cae a los pies de los caballos y se arrastra por debajo de la diligencia.
Domaine de Trevallon 1999 (Vin de Pays des Bouches du Rhône, Provenza)
3ª. Fort Apache (Fort Apache, 1948)
Es en esta maravillosa película donde tiene lugar el famoso diálogo entre Henry Fonda y John Wayne:
- “Eran apaches, los he visto”
- “Si los ha visto es que no eran apaches”
“Fort Apache” inicia brillantemente la llamada “Trilogía de la Caballería”, después completada con “La legión invencible” y “Río Grande” y, aunque las tres me entusiasman, considero que “Fort Apache” es la mejor. Desde el inicio ya sabemos que estamos viendo cine del bueno, ese cine que nos emociona y nos hace felices. Destacaría esta película por varias cosas que, por otro lado, son comunes a todo el cine de Ford: la utilización del plano general que aquí alcanza la perfección; la maravillosa presentación de los personajes (la del Coronel Thursday, en la que creo que es la mejor interpretación de Fonda, puede servir como ejemplo: a los diez segundos de aparecer en pantalla ya tenemos una idea muy clara de cómo es el personaje) y la dirección de actores. Siempre se habla elogiosamente de los secundarios de Ford, lo cual es normal porque se trata de grandísimos actores muy bien escogidos, pero es que además Ford los dirigía como nadie. Hay una anécdota al respecto, durante el rodaje de “La diligencia”, cuando Ford le dijo a Claire Trevor: “querida estás interpretando con la barbilla y esta escena hay que interpretarla con los ojos”. Con los ojos, sí señor. Fijaos en las miradas de los personajes de las películas de Ford. Creo que fue Peter Bogdanovich quien dijo, con su habitual perspicacia, que resultaba curioso que Ford hubiese pasado a la historia como el rey del plano general cuando, en realidad, su cine es un cine de miradas. Un cine de miradas, cierto, y, también, de historias intensas, en las que el pasado de los personajes, aún sin mostrarse plenamente en la pantalla, parece tener una importancia decisiva sobre los acontecimientos que estamos viendo. Al igual que “Centauros del desierto”, con esa historia de amor entre Ethan y su cuñada, que Ford nos cuenta con un solo gesto, “Fort Apache” es otro ejemplo maravilloso, y es que Ford mandó a su guionista que escribiera la biografía de todos los principales personajes y las relaciones que en el pasado hubieran podido tener entre ellos. Y todo eso, aunque no llega a contarse explícitamente, está presente en la película.
Y más cosas sobre “Fort Apache”: Aquí Ford le da por primera vez la palabra a los indios de modo que no aparecen ya como unos salvajes que atacan al hombre blanco, sino como un pueblo acosado, maltratado y traicionado que defiende sus territorios y su forma de vida. Este interés de Ford en mostrar el punto de vista de los indios (algo absolutamente revolucionario en esos años) alcanzó su cima en la maravillosa “Cheyenne Autumn”, llamada en España “El gran combate”. Y, para terminar, una recomendación: no es que Ford fuera precisamente un especialista en musicales, pero no os perdáis los bailes de esta película, primero el maravilloso baile de los suboficiales, multitudinario y portentosamente rodado y, después, otro baile, más íntimo, de John Agar y Shirley Temple que se desarrolla en el porche de la casa.
Baumard Quarts de Chaume 1997 (AOC Quarts de Chaume, Valle del Loira)
4ª. El hombre tranquilo (The Quiet Man, 1952)
Por fin aparece “El hombre tranquilo”. Es la única película de mi Top 5 de Ford que no es un western sino una historia de amor (es curioso que Ford recibiese cuatro Oscar al mejor director y ninguno de ellos fuera debido a una película del Oeste), una historia de amor entre dos personas y una historia de amor entre Ford e Irlanda. Junto con “Luces de la ciudad” de Chaplin y “El Apartamento”, la mejor historia de amor que yo he visto en el cine.
La película está protagonizada por dos actores inmensos: John Wayne, interpretando a un ex-boxeador que vuelve a su pueblo en Irlanda (si la presencia de Wayne siempre ha sido muy poderosa, en esta película es impresionante; habrán habido mejores actores que él, sin duda, pero nunca he visto a otro, salvo quizás Fred Astaire cuando comienza a bailar, que llenara de ese modo la pantalla) y Mauren O’Hara. Ambos protagonizan momentos “homéricos”, como ese beso bajo la lluvia en el cementerio o ese otro con el viento soplando que agita la melena roja de Mary Kate y que hace saltar chispas de la pantalla. También están todos los secundarios de Ford: Ward Bond, Barry Fitzgerald, Victor McLaglen, y se puede ver que cada personaje tiene una historia detrás (otra vez Ford y sus biografías) en la que te gustaría detenerte, porque una de las características de Ford es su capacidad de apartarse de la trama principal y seguir manteniendo todo el interés. Como esa convivencia amistosa, tan alejada de la realidad, por otra parte, entre el sacerdote católico y el pastor protestante (maravillosa la escena en la que todos los católicos apoyan al párroco protestante para evitar su traslado), o esas referencias al IRA, o la historia del entrañable Michaleen, o los amoríos del hermano, pero todo se difumina desde el momento en que Sean Thorton ve por primera vez a Mary Kate (otra vez Ford y las miradas) y se da cuenta de que por fin ha encontrado su lugar en el mundo, su hogar, aunque para conseguirlo tenga que pelear con esa pelirroja de armas tomar y, esta vez a puñetazo limpio, también con su hermano.
Hay una escena en la que, mientras se escucha la hermosa melodía de Victor Young, se puede ver a Wayne y O’Hara sentados juntos, él le agarra la mano a ella y se la pasa por su hombro, ella esconde la cara en el pecho de él y, en ese momento, la cámara de Ford se acerca muy despacio. Si queréis saber como se rueda la emoción, id a ver “El hombre tranquilo”.
Coutier Henri III Millésime 2000 (Ambonnay, AOC Champagne)
5ª. El hombre que mató a Liberty Balance (The Man Who Shot Liberty Valance, 1962)
Si decíamos que los personajes de Ford nunca son de una pieza y están todos llenos de matices, aquí, para variar, nos encontramos de lleno con una película de buenos (James Stewart) y malos (Lee Marvin) que nos muestra el triunfo de la ley y el orden en un Oeste en el que hasta entonces sólo imperaba la ley de las armas.
“El hombre que mató a Liberty Valance” es la película que siempre me viene a la cabeza cuando oigo decir aquello de “western crepuscular”. Cierto es que después se han realizado otros westerns (y algunos muy estimables) pero tuvo que ser el propio Ford quien firmara en esta película el acta de defunción del género retratando una forma de vida que agonizaba con la llegada de la civilización. La película es una maravilla llena de historias a tres bandas (los amoríos entre Wayne, Stewart y Vera Miles; los conflictos entre un asesino, un abogado llegado del Este y un hombre honrado, pero apegado a las costumbres del viejo Oeste), de personajes extraordinarios (ese periodista integro interpretado por Edmon O’Brien o ese doctor que tras un divertido y poco concienzudo análisis, certifica la muerte de Liberty), ironiza con la idea de que la carrera política de un hombre honrado se haya sustentado en una mentira (“Esto es el Oeste, señor. Cuando la leyenda llega a ser realidad, hay que publicar la leyenda”) y al final, en otro de esos momentos que han hecho grande al cine, descubrimos que quizás tampoco en la historia de amor las cosas son como parecen:
-Hallie -le pregunta James Stewart a Vera Miles-, ¿quién puso las rosas de cactus en el ataúd de Tom?
-Yo.
Joseph Drouhin Montrachet Marquis de Laguiche Grand Cru 1992
Alguien dijo una vez que John Ford es el western. Se equivocaba. John Ford es el cine.
45 respuestas hasta ahora ↓
1 Fernando Angulo // Nov 4, 2009 a las 11:23
Impresionate documento, enhorabuena y muchas gracias por él, Emiliano. No me canso de leerlo.
2 Espeto // Nov 4, 2009 a las 12:47
Últimamente debo estar muy influenciable. Ayer, después de leer el blog del gran Matoses casi me voy a comer lechazo asado del tirón. Hoy me apetece ver una peli de Ford.
Emiliano, conseguirás hacerme un hombre de provecho uno de estos días.
Por lo demás, una muy interesante gira por Galicia que me ha llevado a pensar que buena parte del futuro de nuestros vinos patrios pasa por esa zona. Luegos os doy un pequeño listado de los más interesantes.
Fernando, ¿algo en Heidelberg que merezca la pena?
3 emiliano // Nov 4, 2009 a las 12:53
Como el video de “El hombre tranquilo” da un error, aprovecho y cuelgo éste del
beso en el cementerio , que una imagen de Ford vale más que un millón de palabras.
4 emiliano // Nov 4, 2009 a las 12:55
Y ya aprovecho y cuelgo también éste, en el que se ven varias escenas de la película, y entre ellas un fragmento de esa que comentaba con Wayne pasando la mano de O’Hara
por su hombro
5 emiliano // Nov 4, 2009 a las 12:55
Espeto, corre al video club
6 CarlosGonzalez // Nov 4, 2009 a las 13:41
Habéis tocado uno de mis directores favoritos. De hecho hace mucho tiempo tenía un proyecto de una página web dedicada por entero a él pero todo me sobrepasó.
Elegir 5 películas del maestro, cinco preferidas, para mi es imposible. Como decís todas tienen algo remarcable aunque siempre pensamos en aquellas más complejas y más trabajadas.
Coincido en Centauros porque el abanico de detalles que se nos abre van más allá de lo que el espectador percibe y solo el afán del conocimiento posterior nos permite entender los mil y un detalles estudiados que Ford nos introdujo en el filme. Imposible mostrarlos aquí todos, pero el amor de su cuñada, el amor-odio con Debbie, la rabia que muestra en todo momento no es creible y se intuye que hay algo más allá, en fin…podría seguir aportando/comentando situaciones que hacen de ésta una película compleja como la que más.
A mi La Diligencia me parece más un símbolo que una candidata a estar en el podio de 5,pero respeto opiniones. En ese maravilloso 39 existen a mi parecer películas con un nivel mayor que la de Ford, pero opiniones-colores.
Fort Apache nunca me ha llegado…no me he sentido a gusto viéndola, no he llegado a conectar a pesar de ser un excelente western de esa trilogía, con un magnífico Fonda.
Me encanta The Quiet Man, romanticismo a tope, para pasarlo bien con los tópicos irlandeses de las raices Fordianas, maravillosa, acabas con una sonrisa. La escena del tren inicial relata el devenir de la película.
el hombre que mató a L.V.es uno de mis westerns favoritos, me gusta ese tono crepuscular que comentas, ese a posteriori, el final de los finales, la leyenda. No me canso de verla y me apasiona el personaje de Stewart.
No sigo por no hacerme pesado pero en mi lista incluiría Quéverde era mi valle, Siete Mujeres y ya paro que en lugar de 5 serían 15.
Un saludo
Carlos
7 Espeto // Nov 4, 2009 a las 13:47
Emiliano, quería decir “que conseguirás hacer un hombre de provecho de mí”, no vayas a pensarte otra cosa, que tienes las manos muy largas…
8 emiliano // Nov 4, 2009 a las 13:59
Carlos, muy interesante tu comentario y, además, si Ford es uno de tus directores favoritos, coincidimos en lo esencial.
Espeto, ¡vaya hombre!, ¡yo que me había hecho ilusiones!
9 Eugenio // Nov 4, 2009 a las 17:22
Fantástico Emiliano. Magnífico el artículo de Ford.
Y esa Irlanda diferente a la de The quiet man en How green was my valley.
Y esa frase maravillosa para pedir matrimonio: ¿Quieres que te entierren junto a mis antepasados?
Puro Ford. Gracias por estas joyas escritas.
10 Holden // Nov 4, 2009 a las 18:55
Decir que coincida o no con la lista es irrelevante. Esto es como la NBA, podríamos hacer treinta quintetos titulares y todos serían excepcionales.
De las no nombradas, quizás destacaría, a título personal, por supuesto, My Darling Clementine y She Wore a Yellow Ribbon, las dos por cierto, con una pegadiza canción. Sumar quizás también Rio Grande y Tres Padrinos, en el apartado “Western” y citar, cómo no, Las Uvas de la Ira, La Ruta del Tabaco y Mr. Roberts, aunque cualquiera de sus películas, pudiera incluirse en mi quinteto titular. Y cualquiera “means” cualquiera.
Y antes de palmarla tengo que ir a Monument Valley. Me importa un huevo plantar un árbol o escribir un libro, pero a ese rincón en la frontera entre Utah y Arizona, tengo que ir. Y aprovechar para ver un Jazz-Suns, por supuesto.
11 emiliano // Nov 4, 2009 a las 19:29
Muchas gracias, Eugenio, eres muy amable.
Holden, Mr. Roberts se tituló en España “Escala en Hawai” y me parece fantástica. Además de todas las que citas, estuve barajando la posibilidad de incluir en la lista “Escrito bajo el sol”, otra vez juntos Wayne y O’Hara, que aunque se considera una película poco importante en la filmografía de Ford, a mí me entusiasma.
Y Mogambo, claro.
12 Holden // Nov 4, 2009 a las 19:53
The Wings of Eagles, si no me equivoco. Muy buena.
13 emiliano // Nov 4, 2009 a las 20:23
Holden, ¿Grace o Ava?
14 Holden // Nov 4, 2009 a las 20:46
En Mogambo, Ava. Para todo lo demás, Grace.
¿Muslo o pechuga? Película, please.
15 emiliano // Nov 4, 2009 a las 20:57
Grace y Cary de picnic en “Atrapa a un ladrón”
16 emiliano // Nov 4, 2009 a las 21:03
Por cierto, incluso los que preferimos las películas en versión original tenemos que reconocer que la versión doblada de “Mogambo” que impuso la censura franquista tenía su puntito.
17 Holden // Nov 4, 2009 a las 21:12
Nunca me acabé de enterar en qué consistió el cambio. ¿Algo de un incesto o similar?
18 emiliano // Nov 4, 2009 a las 21:27
Pues que para preservar limpias las mentes de los españoles de la época, a los censores no se les ocurrió otra cosa que convertir en soltera a Grace Kelly, de modo que su esposo se convirtió, en la versión española, en su hermano. A los espectadores quizás les pareciera extraño que los hermanos durmieran juntos y como, además, no parecían venir a cuento los sofocos que se llevaba el atribulado cazador ante los devaneos de su hermana, el censor aprovechó un momento en el que Grace estaba de espaldas para hacerle decir: “Mi hermano no ve con buenos ojos nuestras relaciones porque es íntimo amigo de mi novio, que está enfermo en un hospital de Londres”.
Delirios de un régimen gobernado por mentes enfermas.
19 Jesús Melitón // Nov 4, 2009 a las 21:52
Plas, plas, plas, plas….
(dos minutos después, aún en pie)
…plas, plas, plas, plas….
20 Fernando Angulo // Nov 4, 2009 a las 21:53
Espeto, en Alemania mi comida -y mi bebida- ha sido fundamentalmente la Riesling. Apenas he tenido tiempo de ir a restaurantes, ya que el ritmo que nos imponíamos era muchas veces frenético en el más puro sentido de la pausa y el sosiego. Catar, pensar, descubrir…
En Heidelberg, seguí tus recomendaciones y fui al Dorfschenke “a comer la mejor flammeküchen del país (que, por si no lo sabes, es una especie de pizza alsaciana que lleva crema, cebolla y speck y que es lo mejor del mundo con un riesling kabinett)”. Efectivamente tenías razón, la Flameküchen estaba tremenda y lo maridé con un Kabinett peleón (espero encontrar mis apuntes) que le vino de maravilla y con el que terminé más enchispado de la cuenta.
Luego te doy más “fidback” y algunas divertidas anécdotas.
21 Fernando Angulo // Nov 4, 2009 a las 22:03
Emiliano, ahora te cambio el video por el del beso del cementerio…
Yo también me siento muy influenciable, por lo que esta noche me voy a poner ‘Que verde era mi valle’.
Estoy de acuerdo con Carlos González con respecto al 39, en ese mágico año para el cine me quedo con ‘Ninotchka’ o ‘Los violentos años veinte’. Venga Emiliano, ya puedes decir lo de “imberbe…”.
22 emiliano // Nov 4, 2009 a las 22:28
No, si a mí todas las películas que he citado del año que Carlos González califica acertadamente como el maravilloso 39 me encantan, lo que ocurre es que para mí “La diligencia” es la mejor de todas ellas. La película es un símbolo, estoy de acuerdo, pero un símbolo del mejor cine que jamás se ha hecho. Me parece que tienes que volver a verla, jovenzuelo imberbe.
Melitón, muchas gracias.
23 eldi // Nov 5, 2009 a las 1:45
Emiliano, gracias por este post colosal , que copio y pego en mi disco duro de copias de seguridad para no perderlo.ESte finde me vuelvo a ver Centauros del Desierto. ¿Viste la Ruta del tabaco?. Quizás le falte un poco de ritmo, que es como decir de Shalma Hayek que se le estrabían un poco los ojos. Por lo demás , puro Ford, aunque un poco crepuscular y desencantado. Y sale Gene Tierney, que ni siquiera vestida y ensuciada como un mendigo consigue disimular esa belleza angelical que tenía .
En cuanto a la pregunta esa que se hace Weirdo de los productores de vino , yo diría: Francia, Francia , Alemania
24 emiliano // Nov 5, 2009 a las 2:25
Eldi, vi “La ruta del tabaco” en los Alphaville hace más de veinte años. Me pareció una gozada de película. Tengo que volverla a ver. En ella se reunieron Dana Andrews y Gene Tierney tres años antes de “Laura”
25 un catalán muy fino // Nov 5, 2009 a las 9:47
¿Se puede?
26 un catalán muy fino // Nov 5, 2009 a las 9:52
Veo que se puede. Después de varios meses intentándolo por fin me deja poner un mensaje. Sobre la escena de Centauros, no recuerdo que se explicara tanto con tan poco. También, dentro de las películas que se mencionan, la escena de El Hombre que mató .. en la que Wayne quema su casa. Alucinante.
Nota: cuando relleno el apartado website es cuando no me acepta lo escrito. Saludos
27 Espeto // Nov 5, 2009 a las 10:57
Emiliano, no se te puede dejar sólo. Así tampoco le van a dar ningún premio gastronómico a este blog…
Fernando, bien hecho. Ya has probado uno de los grandes placeres de la vida: achisparse con un kabinett de medio pelo mientras uno se zampa una flammeküchen. El siguiente paso es que se ponga a nevar fuera y cogerse directamente una cogorza con otra botella de riesling peleón…
Espero el resto del fizbac.
28 txangu // Nov 5, 2009 a las 17:22
Jagermesiter, le falta el jagermeister
A mi me gusta, además, La Patrulla Perdida.
29 Juan Ferrer Enópata // Nov 6, 2009 a las 4:23
Ford a mi entender, es como un gran vino.
Tiene tipicidad, persistencia (sus películas se recuerdan siempre), naturalidad, aparente sencillez, rotundidad, profundidad, armonía, elegancia y arte. Especialmente arte.
Gracias a todos por este sentido y merecido homenaje a “uno de los nuestros”
30 Fernando Angulo // Nov 6, 2009 a las 13:09
Espeto, en el Palatinado, salimos demasiado tarde de la bodega Muller Catoir en Haardt an der Weinstrasse y nos fuimos al Freundstück im Ketschauer de Deidesheim, pero era demasiado tarde para comery demasiado pronto para cenar. La verdad es que el sitio tiene una pinta estupenda con la cocina acristalada en medio del restaurante y muy buenas copas.
Nunca vayas al bistro situado en el hotel Deidesheimer Hof, un auténtico desastre.
31 Fernando Angulo // Nov 6, 2009 a las 13:09
Un catalán muy fino, gracias por el aviso, estoy viendo a ver que puede pasar.
32 giuseppe // Nov 6, 2009 a las 16:23
Mi querida esposa me llamó ayer por la tarde y me dijo: “Jose, te llamo desde una gasolinera, pues me viene al recuerdo el vino que nos bebimos ayer”. Ese vino era el Grans-Fassian del 99 que nos mandó el Don. Ciertamente, recordaba al queroseno, y mi mujer me dió un alegrón al ver que se empieza a animar en este mundo (vendrá a Valencia).
Emiliano, espero como loco unos post sobre Woody Allen, Orson Welles, David Lynch y Berlanga, si es que lo merecen los cuatro…
33 emiliano // Nov 6, 2009 a las 16:41
Querido Giuseppe, en lo que a mí respecta el post de David Lynch lo puedes esperar sentado.
A lo mejor, Holden, se decide a inaugurar una nueva sección titulada: “Contra el insomnio” y escribe algo sobre Lynch.
34 Eugenio // Nov 6, 2009 a las 17:28
Quizás mejor de David Lean y sus superproducciones.
Si me lo permitís os recomiendo una lectura. “El último encuentro” de Sandor Marai. Le ha ido fenomenal al Gatinois Brut.
Buen fin de semana
35 giuseppe // Nov 6, 2009 a las 17:39
Ja, Emiliano, no sabía que te gustara tanto Lynch…
36 Fernando Angulo // Nov 6, 2009 a las 18:08
Yo me pido el de Woody y Emiliano un monográfico sobre una de las mejores películas de la historia: La Naranja mecánica.
Giuseppe, una alegría me das. La verdad es que ese Grans Fassian es una maravilla, tiene todas esas notas de petróleo aunque también su punto mineral y unos aromas cítricos de pomelo y limón.
Por si no lo has visto, te recomiendo un extraordinario comentario en el anterior post de nuestro famigliar Juan Diego (ganador de este año del desafío Verema, finalista en la cata por parejas de Quim Vila…) acerca de este vino.
Y tampoco te pierdas el blog de El Diletante (lo tienes a la derecha en “blog recomendados”) acerca del Grans Fassian Apotheke Auslese GK del 97, que era el vino seleccionado para los Capos.
37 emiliano // Nov 6, 2009 a las 18:42
Querido Fernando, el post sobre “La naranja mecánica” lo puedes esperar mientras practicas la postura del loto
38 Fernando Angulo // Nov 6, 2009 a las 18:56
No es mala espera esa…
39 txangu // Nov 6, 2009 a las 22:08
Hete aquí que me he hecho esta tarde con una botella de Oratorio Hermitage 1999. Me parece que va a caer mañana con una pequeña degustación de faisán y perdiz de las Ardenas.
40 angel // Nov 7, 2009 a las 3:47
emiliano,
¿y un post acerca de Kurosawa?
¿y otro acerca de Bergman?
¿y otro acerca de ….?
41 emiliano // Nov 7, 2009 a las 12:03
Ángel, tu puedes ir practicando la postura del misionero mientras llegan los posts que pides.
42 emiliano // Nov 7, 2009 a las 12:08
Weirdo, ya ve siendo hora de que atrases el reloj.
43 angel // Nov 7, 2009 a las 13:31
emiliano,
qué incorrección !!!! ¿no podías ofrecerme una postura un poco más sofisticada?
44 emiliano // Nov 7, 2009 a las 15:13
Lo siento, Ángel. Me pongo a repasar el Kama Sutra.
45 Fernando Angulo // Nov 9, 2009 a las 11:56
Gracias por el aviso Emiliano, ya decía yo que algo en mi vida iba descuadrado últimamente. Me preguntaba porqué los partidos de la Champions los habían pasado a las 21:45 horas.
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